Antes de mecanizar cualquier bloque conviene ordenar el flujo: revisión de plano, elección de acero, temple, rectificado y verificación dimensional. En esta página detallamos ese recorrido, los tiempos que dependen de terceros y los puntos donde suele trabarse una entrega.
Los plazos se cuentan desde la aprobación del plano de mecanizado, no desde la consulta inicial. Un cambio de tolerancia a mitad de ruta obliga a reprogramar temple y rectificado.
Para moldes de inyección y perfiles extruidos el orden cambia: primero se define la aleación y el temple, después el mecanizado CNC y el ajuste por electroerosión.
El recorrido habitual de un pedido de matricería no es lineal ni rápido. Estos son los pasos que seguimos con fábricas de Lima, Arequipa e Ica cuando necesitan matrices de acero templado, moldes de inyección o perfiles extruidos con tolerancias cerradas.
Todo empieza con el plano de la pieza a producir o, si no existe, con una muestra física. Revisamos material, espesor, radio de corte y tipo de prensa disponible. Si el cliente trabaja con acero galvanizado o inoxidable, ajustamos la recomendación de aleación desde este punto para evitar fisuras en el filo.
Según el ciclo de producción y la abrasividad del material, elegimos entre D2, A2 o 4140 y fijamos el rango de dureza. El temple se hace por etapas con revenido múltiple, y cada bloque sale con certificado de dureza medido en tres puntos. No entregamos matrices sin ese respaldo porque en planta nadie quiere adivinar.
El desbaste y acabado se ejecutan en centros de tres ejes; las geometrías que el fresado no resuelve con la precisión pedida pasan a electroerosión de penetración. Ahí se define el ajuste final del portamatriz y de los insertos. Es la etapa donde más se nota si el plano venía bien dimensionado o no.
Antes de despachar, medimos en tres ejes y armamos el conjunto en banco para probar el cierre. Se revisa concentricidad, juego entre placas y funcionamiento del sistema de expulsión cuando aplica. Si algo no cuadra, se corrige aquí y no en la planta del cliente, que es donde el tiempo cuesta más.
El pedido viaja con plano de mecanizado, reporte de aleación y certificado de dureza. Coordinamos la entrega en Ica o el envío a otras regiones según volumen y urgencia. Después del montaje, quedamos atentos a los primeros ciclos: si el filo se asienta distinto a lo previsto, ajustamos criterio para el siguiente lote.
Si quieres ver cómo se aplica esto en piezas concretas, revisa los recursos técnicos o escríbenos por contacto con el plano y las condiciones de tu prensa.
Desde la consulta inicial hasta la entrega en planta, cada pedido de matrices de acero, moldes de inyección o perfiles extruidos sigue una secuencia fija. No hay atajos: si una etapa se salta, el ajuste final en banco lo termina pagando el cliente. Este es el recorrido real, con lo que se entrega en cada corte y lo que se espera del lado de la fábrica.
Recibimos plano o muestra física, definimos acero o aleación, dureza objetivo y tolerancia crítica. Si el plano no cierra, se devuelve con observaciones antes de cotizar. Sin esta revisión no se abre orden.
Corte de bloque, fresado en centro CNC y, cuando la geometría lo exige, electroerosión de penetración. Aquí se controla concentricidad y paralelismo de caras de apoyo antes de pasar a tratamiento.
Temple controlado con revenido múltiple para sostener el filo en producción continua. El rectificado posterior corrige deformación térmica y deja las caras listas para asentar en el portamatriz.
Medición dimensional en tres ejes, certificado de dureza y prueba de cierre en banco para moldes. Si algo queda fuera de tolerancia, se repite la operación antes de despachar.
Entrega con plano de mecanizado, reporte de aleación y muestra de sección cuando aplica. Coordinamos recojo en planta o envío a provincia según el volumen del lote.